Torazo, Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2008

Información facilitada por EuroWeb Media, SL


 

Teléfonos: 985 258 755  

Fotos  Contactar  Ruta GPS  

Etiquetas:


Concejo de Cabranes Parroquia de Torazu Población de Torazu Oriente Comarca de la Sidra Montaña Princesa de Asturias Fundación Princesa de Asturias Pueblo Ejemplar

Descripción:


El Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias está destinado al «pueblo, aldea, núcleo de población o grupo humano del Principado de Asturias que haya destacado de modo notable en la defensa y conservación de su entorno natural o ecológico, de su patrimonio histórico, cultural o artístico, o en la realización de obras comunales u otras manifestaciones de solidaridad extraordinaria». Este galardón se convocó por primera vez en 1990, al cumplirse el décimo aniversario de la Fundación, y tiene una naturaleza y carácter totalmente diferentes a los de los Premios Príncipe de Asturias.

En esta edición concurrían un total de 27 candidaturas.

El Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias está dotado con veinticinco mil euros (aportando la mitad el Principado de Asturias) y es habitual que sea entregado personalmente por S.A.R. el Príncipe de Asturias, coincidiendo con su visita a la región para hacer entrega de los Premios Príncipe de Asturias.

ACTA DEL JURADO

Reunido en Oviedo el Jurado del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2008, integrado por D. Jesús Arango [profesor de Economía Aplicada], D. Evaristo Arce [escritor y periodista], D.ª Consuelo Busto [gerente de Mayador], D.ª Isabel Campuzano [miembro del Instituto para la Calidad Turística Española en Asturias], D. Efrén Cires [presidente de Carbonar], D. Fernando Delgado [fundador de «Los Quijotes de Asturias»], D.ª María Ángeles Fernández [presidenta de la Federación de Mujeres Empresas y Directoras Asturianas], D. Luis Felipe Fernández [profesor del IES de Vegadeo], D. Nicanor Fernández [director de la Fundación HC], D. José María Fernández del Viso [ex concejal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo], D. Ignacio García-Arango [ingeniero jefe de la Demarcación de Carreteras del Estado en Asturias], D. José Félix García Gaona [director general de Biodiversidad y Paisaje], D. Manuel García Linares [pintor], D. Andrés Giraldo [asesor financiero fiscal], D. Roberto Hartasánchez [presidente del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes, FAPAS], D. Juan de Lillo [periodista y escritor], D.ª Elisa Llaneza [directora regional de Turismo], D. José Luis Marrón Jaquete [economista], D. José Luis Montes Suárez [director general de Administración Local], D. Hugo Alfonso Morán Fernández [diputado por Asturias en el Congreso], D. José Luis Pérez de Castro [abogado y periodista, ex director del Real Instituto de Estudios Asturianos], D. Ignacio Quintana [abogado], D.ª Rosa Roces [miembro del Patronato de la Fundación Marino Gutiérrez Suárez], D.ª Trinidad Rodríguez [catedrática], D. José Adolfo Rodríguez Asensio [director general de Patrimonio Cultural], D. José María Rodríguez Fernández [director general de Desarrollo Rural], D.ª Carmen Ruiz-Tilve [cronista oficial de Oviedo], D. Javier Santos [directivo del Colegio Oficial de Químicos de Asturias], D. Miguel Trevín [presidente de la Asociación de Turismo Sostenible Reserva de la Biosfera Oscos-Eo], D.ª Covadonga Vigil Álvarez [directora de la Escuela Universitaria de Turismo de Asturias], presidido por D. Francisco Rodríguez [presidente de Reny Picot] y actuando de secretario D. Adolfo Barthe Aza [médico dermatólogo, secretario del Jurado], acuerda conceder el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2008 a la preciosa aldea de Torazu, en el concejo de Cabranes, por su capacidad de iniciativa, generadora de actividades culturales continuadoras de una rica tradición popular, y por su espíritu de comunidad solidaria que los vecinos encarnan y defienden con entusiasmo, altura de miras y sostenida generosidad.

El jurado acordó resaltar los valores de la candidatura finalista de San Salvador de Valledor, en Allande.

Oviedo, 15 de septiembre de 2008

INFORMACIÓN SOBRE TORAZO

Torazu es un pequeño pueblo del municipio de Cabranes de apenas un centenar de vecinos y un número parecido de casas, en las que predominan los elementos de la arquitectura rural tradicional junto a hórreos centenarios. Entre las casas, numerosas plazoletas desahogan al pueblo de construcciones y establecen lugares de paso, donde se practica la vida social. Los habitantes de Torazu, muy pegados a sus raíces, han logrado preservar antiguas tradiciones como la hoguera de San Juan, el aguinaldo navideño, la boroña pascual o la procesión de ramos que, desde el siglo XVIII, organiza la Cofradía de la Virgen del Carmen y que se celebra el último domingo de agosto. Otra de las costumbres que todos los años tiene lugar en la localidad es la jira de Incós, en la que los vecinos despiden las fiestas con una romería y una carrera de campo a través en la falda del monte Incós. Además, el primer domingo de junio, se celebra en Torazu el festival de la boroña, que ya ha alcanzado su décima edición, para la que se realizaron 35 boroñas, de las que se obtuvieron raciones para 420 personas.

Las iniciativas comunitarias de los habitantes de Torazu, orientadas a la consecución del beneficio colectivo, son numerosas. Cabe destacar ente ellas la creación de un grupo de lectura y la puesta en marcha en 1986 del grupo «Encuentros en Torazu», en el que distintas personalidades debaten sobre las transformaciones del mundo rural asturiano. Desde entonces, continúa haciéndose de forma esporádica para reflexionar sobre temas de interés local. Otros trabajos comunales han sido las obras de la red de abastecimiento de agua y del acceso por carretera al barrio de Miyangues, la rehabilitación del lavadero de Fontionga, la edificación de una bolera o la fundación del Torazo C.F., cuyo campo de fútbol fue construido por los propios vecinos. Se han llevado a cabo tareas de ampliación del cementerio parroquial, mejoras en la capilla, el arreglo del tejado, los accesos y el muro de la iglesia, obras de pavimentación y asfaltado, así como de la red de alcantarillado.

La Asociación Cultural Incós, fundada en 1982, realiza una intensa labor de recuperación y archivo de elementos de la cultura tradicional y, además de colaborar en la organización de fiestas y ferias del pueblo, convoca cada año un concurso nacional de fotografía. Torazu tiene su propia página web (www.netcom.es/torazo), diseñada por José Ramón Piñán Suárez, afectado de parálisis cerebral y miembro de la Asociación Cultural Incós. Una de las singularidades de Torazu es que ha logrado ser punto de encuentro entre lo tradicional y la modernidad. Actos, costumbres y ritos centenarios siguen realizándose hoy día como algo habitual.

ITINERARIO DE GOZOS DEL «PUEBLO EJEMPLAR» (*)

    Autor: Enrique Corripio Monestina, periodista cabranés, editor y director de El Eco de Cabranes y Cronista Oficial del Concejo.

Entre Infiesto y Villaviciosa hay una carretera (la AS-255, reinaugurada el pasado 30 de septiembre) linda y hermosa —ahora de 17 kilómetros, en lugar de 22—, y en medio del camino de mis afanes... ¡chispún!, hallamos el desvío (en La Encrucijada, o Curciada) de apenas dos kilómetros, que nos llevará a Torazo.

El pueblo se mece entre montículos, o más propiamente, como dice Óscar Buznego, «se estira sobre el lomo de las Asturias de Cabranes, como queriendo alcanzar la base» de las montañas que le rodean «para sentirse protegido»; y apenas lo oteamos ya nos sorprende, cual vigía majestuoso, la última de sus instalaciones más relumbrantes, la Hostería. Pero, siendo su pórtico visual éste, el más verdadero es Fontionga, que debe su nombre a la existencia de una primitiva fuente en la ladera derecha, según iniciamos la ascensión hacia el pueblo sin abandonar la carretera. Prestemos atención a esta ladera, que además de por lo dicho nos asombrará por las impresionantes —sobre todo con nieve— crestas, cordales y macizos anunciadores de la cordillera Cantábrica. No es baladí, como indicaremos, cuando estemos en La Sienra.

Unos metros más allá alcanzamos Los Cuetos, donde nos saludan algunas interesantes muestras de arquitectura indiana, porque la emigración dejó indeleble huella aquí, repercutida, sobre todo, en países como México o Argentina. ¡Esas madres y abuelas —recuerdo— que en la década de los sesenta esperaban cartas... o la presencia premonitoria de una mariposa en la casa! ¡Qué fe, la de ellas, casi siempre compensada al día siguiente por el sobre anhelado del hijo o nieto ausentes!

Llegamos, entonces, a la Plaza de La Llanxa, otro lugar bullicioso y centro recreativo por antonomasia, y hoy acogedor enclave donde contemplar, frontal, el monte sagrado de los toracenses (y acaso también de los cabraneses, con permiso de la Coroña de Castro —primer asentamiento de sus pobladores, los cabrangini— o de Peña Cabrera). Hablamos del llamado Picu Incós, la mayor elevación del Concejo, con 581 metros. Es bastante accesible, por cierto, gracias a la ruta que cada mes de agosto hollan los atletas del cross y sus organizadores, agrupados en la Asociación El Berizu. A sus pies, Incós. Le separan apenas dos kilómetros de Torazo y en los citados sesenta se erigió como su zona residencial, con chalés de importancia, canchas de tenis y algún caracterizado personaje, como Truman.

Este lugar, afamado también por su jira de finales de agosto —-creada por los emigrantes para despedir su estancia veraniega—, ocupaba un sitio muy especial en la memoria de María Josefa Canellada. Se lo contó así a Primitivo Luengo (RNE) en 1984: «Más tarde fueron mis veranos en Incós, una como isla pero estaba en un monte, donde había todo lo que una pobre estudiantilla madrileña pudiera apetecer: una rebañada de hermanos, primos, una deliciosa correría continuada durante todo el día y además estaba la casa, como de cuento». El trayecto hasta Incós es de ascensión suave e ideal para andariegos. Y si se sube al Picu, la vista -y también el alma- lo agradecerán: Un mar de paisaje en el que nadar.

Huele a emigración esta tierra, sí. Pero también a sosiego, a naturaleza, a silencio de aldea, a añoranzas, a bienestar. Como dice la periodista Soledad Gallego-Díaz, «Torazo es un pueblo auténtico, sin trampas, y tan hermoso que a veces hasta dan ganas de reír, es lo que siempre soñé, porque además no es incómodo ni anticuado».

En los albores de sus Encuentros anuales, una ilustre consorte de la zona, Isabel Uría (hija de Juan Uría Ríu, y medievalista), alumbró la tesis de que Torazo gozaba de un microclima especial, auspiciado por no sé qué factores, pero no desmentido por las sensaciones tan agradables que en verdad se disfrutan una vez aquí.

La pequeña localidad tiene sus barrios, y todos con encanto.

Al de más abajo le denominan La Fabera. En él se ubica la escuela, rejuvenecida con obras de talleres didácticos, de albañilería y dotada con equipos para acceso por red inalámbrica a internet.

Y además de fabes buena semilla de ella se llevaron los que emigraron y los que se quedaron, pues fue sede de los Encuentros en Torazo, una iniciativa de debate sobre el mundo rural creada en 1987 por el profesor cabranés Óscar Rodríguez Buznego.

De esa aula surgieron notables y clarividentes análisis, como aquel que tanta mella nos hizo, en el verano de 1990, cuando el antropólogo Adolfo García Martínez nos sentenció, categórico: «El mundo rural se va a pique porque las mujeres lo han abandonado». Y lo argumentaba así: «La mujer, al disponer de un mayor nivel de instrucción, ha dejado de aceptar el esquema tradicional, en el que resultaba sometida, y ha emigrado, o lucha por un cambio, involucrando al hombre, hasta que le convence para irse».

Afortunadamente la realidad no está siendo tan cruel y hay mujeres que sí apuestan por la vida en las aldeas. En Torazo tenemos aleccionadores testimonios.

En una casa de La Fabera «cocinó» Maruja Torres su novela «Un calor tan cercano», posiblemente uno de los mejores ejemplos para demostrar que periodismo y buena literatura no rivalizan.

Pero salgamos ahora de ahí, de esos viejos tiempos aunque sin perderlos de vista, y volvamos a la carretera principal que atraviesa el pueblo como meandros jugueteando con su orografía. En esa subida desde el patio de la escuela iremos descubriendo la iglesia parroquial, visible desde cualquier lado por su estratégica ubicación sobre una cima. Su puerta sur es de estilo románico. En su torre, bajo la campana, figura un reloj, y debajo de éste, en una hornacina cerrada con cristal, está la imagen del Santo Patrono —San Martín el Real— a caballo. Su nave central se dice del siglo XII, y los añadidos de la parte sur, de 1685. El pavimento es de losas sepulcrales de los siglos XVI y XVII. La venerada Virgen del Carmen —llamada «la buena moza» por el tamaño y esbeltez de su figura, en este templo— tiene dentro del mismo capilla propia, está engalanada con un manto de gran valor donado por los emigrantes de México y en su honor se celebran las mejores fiestas, con una procesión de ramos vistosísima y acreditadísima.

A propósito de los ramos, «gala y ornato de la multitudinaria romería del Carmen» (José Antonio Mases) y descritos así por un cronista del siglo XIX: «El ramo es una pirámide hueca formada por palos y afianzada en unas andas o angarillas. Sus adornos consisten en multitud de panes, gallinas, tortas, jamones y otras ofrendas que van sujetas a la pirámide con vistosas cintas de varios colores, de las que cuelgan joyas, medallas, collares, plumas, flores, etc».

Por el lado norte de la iglesia está la Plaza de Melchor Llavona («Torazo, un pueblo agradecido», proclamaba la crónica de la época en este mismo periódico cuando se le tributó el homenaje a este entrañable vecino, en 1969). Aquí también, la panadería y la parrilla, y más allá, El Rebollón, con otra bella muestra de arquitectura indiana, datada en 1917 y coetánea con la de Los Cuetos.

Saliendo ya para Incós, encaramado lateralmente, otro barrio, La Miyar, por donde dicen que discurría una calzada romana.

Volvamos a la puerta sur del templo. Saliendo por ella bajaremos por la escalinata más fotografiada y que más emociones concita, el día del Carmen. Por ahí procesiona la treintena de ramos que cada año acompañan a la Virgen, camino de la inmediata Plazuela. Ofrece ésta como un esbozo de las afamadas galerías coruñesas, éstas en recóndito regazo. Desde uno de sus balcones se da la homilía de ese día grande.

En esa bajada habremos dejado, a la derecha, Tras la Iglesia, donde nació y creció la Asociación Cultural Incós, que promovió la candidatura del premio. Descendemos ahora por la carretera y encontramos a la izquierda un caserón catalogado, con vistosa galería y panera asociada; y al otro lado la bifurcación que da acceso a la alargada calle, de unos 350 metros, dedicada a la inolvidable filóloga María Josefa Canellada, autora de «El bable de Cabranes», «un habla sin extremosidades —decía ella—, el habla rústica normal que es justa, reposada y que puede representar perfectamente el hablar central asturiano, frente al oriental y al occidental».

Esta calle que lleva su nombre tiene una pequeña multitud de atajos, desvíos, callejuelas laterales. Algunas nos llevan a El Cantón, el barrio más al oeste; y otras, a La Puebla, que algún vecino llama también «de Guzmán el Bueno».

Siendo Torazo un pueblo renovado integralmente, es en esta amplia zona donde podremos admirar con mayor extensión estas mejoras de pavimentos adoquinados, losas de canto rodado, encintados de granito, mobiliario, jardinería, etc. Se ha puesto como ejemplo de fructífera colaboración entre administraciones (local, autonómica y estatal). Esta conjunción, más la iniciativa privada y la otra simbiosis entre tradición y modernidad han potenciado el resplandor merecido del premio. Como dice el alcalde de Cabranes, Alejandro Vega Riego, «los vecinos y las asociaciones han sabido actualizar las tradiciones más ancestrales para convertirlas en oportunidades de futuro». Lo cierto es que al final de esta vía, de suave ascensión, habremos pasado —sin darnos cuenta— por delante de casas con un tesoro ancestral: las fornas en las que se cocinan las boroñas, convertidas para todos en fastuosa expresión de gozo en su festival, el primer domingo de junio.

Y finalmente nos extasiaremos en el robledal de La Sienra, donde hay una capilla (del siglo XVIII) del mismo nombre, en la que se subastan los ramos. Y la panorámica de alrededores impresiona. Como indica el montañero cabranés Melchor Huerta Naredo, «el viajero descubrirá un sinfín de sierras y cordales montañosos que difícilmente podrá borrar de su retina», con vistas a doce concejos.

Torazo, «un Toratium aglutinante de pequeños núcleos agriculturizados» (Agustín Hevia, Archivo Histórico Diocesano), etimológicamente se dice que lugar o enclave elevado, «quizá de origen celta, ya que rendían culto a ciertos animales que divinizaban» (Mases, haciéndose eco de Fernando Carrera), se adorna alrededor de pueblos con solera.

Pepe Canellada, hermano de María Josefa, decía del de Castiello que «tiene veinte casas, incluidos corrales y lagares, todos en fila, produciendo desde lejos la impresión de una larga cordelada de ropa tendida». Cervera y La Cotariella nos asoman a un valle interior «per guapu». La Rebollada y Peñella asombran gratamente.

Recuperando la versificación del principio, del senador José Carlos Cienfuegos-Jovellanos y datada en 1940, para y no sigas, y hallarás, aquí escondida, la hermosa dicha que, apetecida, siempre se va.

NOTA

(*) Este texto fue también publicado el día domingo 19 de octubre de 2008 en el diario La Nueva España de Oviedo (pág. 20).

ENTREGA DEL PREMIO AL PUEBLO EJEMPLAR. VISITA DE LOS PRÍNCIPES DE ASTURIAS A TORAZU

El 25 de octubre de 2008, sábado, un abarrotado y precioso Torazu, engalanado para una ocasión tan especial, recibió con ilusión, en un día soleado, la visita de los Príncipes de Asturias y sus acompañantes para entregar a sus vecinos el merecido premio al «Pueblo Ejemplar de Asturias».

Don Felipe y doña Letizia llegaron hacia la 1 de la tarde a la entrada de la localidad. Seguidamente accedieron a la tribuna de honor, situada en la Prazuela, junto a la iglesia de San Martín el Real, donde tuvo lugar el acto institucional, de acuerdo al siguiente orden:

  • Palabras de bienvenida del alcalde de Cabranes, Alejandro Vega Riego.
  • Lectura del acta a cargo del presidente del Jurado, Francisco Rodríguez.
  • Entrega del galardón al presidente de la Asociación Cultural Incós, José Antonio Martínez, en representación de la comunidad vecinal de Torazu.
  • Palabras de agradecimiento a cargo del presidente de la asociación.
  • Intervención de S.A.R. el Príncipe de Asturias.
  • Himno de Asturias, interpretado por la Banda de Gaitas de Villaviciosa.
Finalizado el acto, los Príncipes de Asturias se dirigieron a la iglesia de San Martín el Real, en cuya puerta principal fueron recibidos por el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, y el párroco de Torazu, Gaspar Muñiz. En el interior, saludaron a Óscar González Sanfeliz, mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de Torazu; Graciela Suárez García, hermana mayor de la Cofradía de Nuestra Señora del Viso de Salas, y José Ramón Arias García, hermano mayor de la Cofradía de Nuestra Señora del Cébrano de Teverga, cofradías hermanadas con la del Carmen de Torazu.

Luego, don Felipe y doña Letizia —que durante toda la jornada no pararon de saludar a unos y a otros, mostrándose muy cercanos— continuaron su visita a través de la calle de María José Canellada, donde pudieron saludar, junto al monumento al cuento Montesín, a Alonso Zamora Canellada, hijo de esta escritora y filóloga y director del Museo Zuloaga de Segovia, y su esposa Teresa Tardío Dovao, secretario de la Fundación Don Juan de Borbón.

A continuación, saludaron a los niños de las escuelas de Torazo y de Santoloya, pertenecientes al municipio de Cabranes, que les mostraron las obras realizadas para un concurso de dibujo en su honor, con el personaje Montesín, del cuento homónimo escrito por María José Canellada en lengua asturiana, como protagonista.

Los Príncipes siguieron su recorrido por Torazu hasta la casa La Portalada, donde saludaron a varios emigrantes e hijos de emigrantes nacidos en otros países y que retornaron al pueblo. Éstos les entregaron varios detalles, entre ellos una reproducción de la fachada de la iglesia parroquial repujada en plata y una placa y un ejemplar de la revista en la que se recoge la primera visita del Príncipe Felipe al Centro Asturiano de Argentina.

Después se acercaron a la plaza del Cantón, donde observaron una exposición de productos artesanales de la Comarca de la Sidra (declarada oficialmente Zona de Interés Artesano) y el trabajo de los artesanos sobre diferentes piezas.

Tras la exposición, visitaron una forna (horno) típica de la zona, donde varios vecinos explicaron su funcionamiento y el proceso de elaboración de la boroña, producto gastronómico típico de este pueblo. Es un pan hecho con una mezcla de harinas (trigo de escanda y maíz) y que se cocina envuelto en hojas; a menudo tiene embutidos en su interior, por lo que también se llama boroña preñada. Las vecinas del pueblo hicieron varias para la ocasión; una de ellas la probaron gustosamente don Felipe y doña Letizia y otra la llevaron consigo.

La siguiente parada fue la capilla del Campo, donde se encuentra la imagen de Nuestra Señora de la Sienra y donde varios miembros de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen les informaron acerca de la procesión de la festividad del Carmen y les mostraron los ramos típicos que, elaborados por los vecinos, escoltan a la Virgen durante su recorrido y luego son subastados.

Seguidamente descubrieron la placa conmemorativa del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2008, instalada en la plaza de la capilla sobre un soporte de madera, una creación del escultor asturiano Pablo Maojo (San Pedro de Ambás - Villaviciosa, 1961), quien ideó una escultura que se integra bajo los robles que rodean el santuario.

Divertido resultó contemplar al Príncipe probar suerte en el deporte de los bolos, en la modalidad de cuatreada, consiguiendo tirar «pal pulgar». Fueron sus maestros dos grandes del momento: Javier Pruneda y Bernardo, que hicieron varias tiradas de exhibición.

El siguiente acto tuvo lugar en el salón «Villaviciosa» de la Hostería de Torazu, donde los Príncipes firmaron en el Libro de Honor del Ayuntamiento de Cabranes. Posteriormente, el alcalde les entregó como obsequio, en nombre del municipio, un estuche con un ejemplar de El bable de Cabranes y dos ediciones especiales del cuento Montesín, todos ellos obra de M.ª José Canellada, dos peluches del cabrito Montesín —el protagonista del cuento que el Ayuntamiento cabraniego ha adoptado como mascota— para las infantas Leonor y Sofía, y el presidente de la Asociación Cultural Incós, un cuadro con la panorámica de Torazu y el valle de Cabranes, realizado por el pintor Santos Monestina.

Llegada la hora del almuerzo, ofrecido por la Fundación Príncipe de Asturias en honor de Sus Altezas Reales y los vecinos de Torazu, los Príncipes se dirigieron a la carpa situada junto a la Hostería, encargada de la espicha asturiana que compartieron con los mil invitados. A la entrada, saludaron al campeón de Asturias de escanciadores, Pablo Costales, que les ofreció un culín de sidra. El menú incluía empanada, boroña y fabada, así como guiso de jabalí, tartaletas de bacalao, tortos con picadillo, quesos típicos asturianos y, de postre, arroz con leche. Durante la comida se sirvió bebida de 20 lagares de la Comarca de la Sidra.

Al finalizar, el cantante cabraniego José Manuel Robledo, campeón de canción asturiana, interpretó la tonada La Comarca de la Sidra y Cabranes está en el medio.

Discursos en el acto de entrega del galardón

Palabras de bienvenida del alcalde de Cabranes, D. Alejandro Vega

Altezas

Sr. Presidente del Principado

Sra. Presidenta de la Junta General

Sr. Delegado del Gobierno

Sr. Embajador de México en España

Sr. Presidente de la Fundación Príncipe de Asturias

Sr. Presidente del Jurado

Autoridades

Vecinos y vecinas de Torazu, de Cabranes, de esta Comarca de la Sidra y de otros lugares que nos acompañáis en este día

Señores y señores

«Soy asturiano ganancial, y Torazo ha sido, más de la mitad de mi vida, un acorde compañero». Estas palabras son de nuestro querido Alonso Zamora Vicente, y las escribió para apoyar la candidatura de este pueblo al Premio Pueblo Ejemplar de Asturias, que hoy, con emoción y agradecimiento, recibiremos.

Y si me lo permiten, Altezas, nos lo entrega quien reúne la condición de primer asturiano ganancial, en virtud de doble vínculo: a través del título, que le une como heredero de la Corona con esta tierra; y más recientemente, por el matrimonio con SAR Dña. Letizia, del que los asturianos/as nos sentimos muy orgullosos.

Sirvan estas palabras de quien fuera Secretario Perpetuo de la Real Academia Española y, sobre todo, esposo de la cabranesa más ilustre —la inolvidable María Josefa Canellada—, para expresarles a SS.AA.RR., como Alcalde y en nombre del Concejo, el mayor de nuestros afectos, y para daros la bienvenida a Cabranes, y a este pueblo de Torazu.

Hoy confluyen aquí en La Prazuela las ilusiones de muchos años y de muchas personas, bajo la siempre atenta mirada de la iglesia de San Martín el Real, que es, sobre todo, morada de nuestra Virgen del Carmen. Se agolpan, en este momento, los sentimientos de emoción, de recuerdo, y de la responsabilidad, que provoca el saberse situados ante la Historia. ¡Cuántas generaciones de familias cabranesas han forjado, con mucho esfuerzo, lo que hoy tenemos! Todos ellos, los ausentes, están hoy aquí en nuestro corazón, para celebrar, ante la presencia de SS.AA.RR., el día más grande de Torazu.

Como lo están también los hijos de esta tierra repartidos por todo el mundo, que estoy seguro hoy nos tienen en su pensamiento. Quiero tener un recuerdo afectuoso para todos los emigrantes, y saludar a los que hoy nos han podido acompañar venidos de México, Argentina y República Dominicana.

No es necesario decir mucho sobre lo que significa este premio para un concejo como Cabranes, en letargo y desconocido para la mayoría durante gran parte de su historia. Por eso el mérito de todos los que han colaborado para que hoy estemos aquí se acrecienta. Quiero hoy agradecerles una vez más su esfuerzo y dedicación. A todas las asociaciones y colectivos de Torazu. A todos los vecinos. Y decirles: ¡Misión cumplida, enhorabuena, y pongámonos a trabajar...! Sí, a trabajar continuamente para ganarnos el presente y el futuro que Cabranes se merece.

Altezas, como habréis comprobado ya, esta tierra es afortunada, por sus gentes y por su paisaje. Praderas empinadas, valles frondosos y ondulados, y sobre todo, bosques autóctonos conforman nuestro particular relieve. Un paisaje de gran belleza natural, silencioso, que nos hace añorarlo cuando estamos lejos de él.

«Si podiéramos, Montesín. Si por arte de Barrabiellu pudiéramos llevate a un paradisu verde... llevábamoste a Asturies (...). Ellí el verdi ye otra cosa. El verde güel a verde. (...) Asturies, Montesín amorosu, ye como un reinu los cuentos, suave y duru al empar, y vieyu como e vieyu'l so falar...».

Altezas, bienvenidos al «paradisu verde», que describe María Josefa Canellada. Torazu y su parroquia es, también, el pueblo de los Canellada, y aquí está el universo que inspira sus obras asturianas. El verde que evocan y añoran los dos hermanos que encuentran perdido en El Escorial a Montesín —el cabritín «amorín amorosu»— es el verde de Cabranes. Son sus vivencias en el Torazu de la infancia y de los veranos. Y cuando escribía de Asturias, nos está hablando de Cabranes. Montesín se ha convertido en uno de los símbolos de nuestro Concejo y le hemos adoptado para que aquí tenga «tol monte pa galgiar (...)».

Sin duda, el paisaje, la naturaleza es seña de identidad de nuestra tierra. Un escritor cabranés, muy amigo de Torazu —y estoy hablando de José Antonio Mases—, ha recogido muchos de los testimonios de autores que se han parado admirados ante el paisaje asturiano. Por ejemplo, Ortega y Gasset, «Oh, admirable unidad del valle, pequeño mundo completo y unánime», «Cada uno de estos valles es toda Asturias. Y Asturias es la suma de todos estos valles».

O el alicantino asturianista Rafael Altamira, en su obra Tierras y Hombres de Asturias. El cariño de Altamira por Asturias no era sólo emotividad o fascinación por su naturaleza, sino esa identificación humanística de un historiador que reconoce en un pueblo las inequívocas huellas de un pasado destacable. En su discurso, pronunciado en el Centro Asturiano de La Habana, el 8 de marzo de 1910, recomendaba a su auditorio repasar el pasado y descubrir en el pueblo asturiano «la idealidad más desinteresada que representa la historia de España en los tiempos modernos».

Y es que la palabra paisaje procede de país, que viene de pagus (aldea), y da fundamento a palabras tan importantes para los asturianos y asturianas, como paisano, paisana, paisanaje.

El paisaje amarra a las personas a su tierra. Y en cuna de emigrantes como es ésta, aún más. Basta con repasar sus escritos del pasado siglo, para comprobar cómo en ellos el paisaje es una constante, produciendo un sentimiento de añoranza que los acompaña siempre. En este sentido, Valentín Andrés Álvarez sostuvo que no es casualidad que, mientras Hernán Cortés y Pizarro mueren en América, Pedro Menéndez de Avilés lo hace en España. A su parecer, el emigrante asturiano piensa siempre en regresar, incluso cuando en el fondo, y como suele suceder, sabe que ello es imposible por haber echado raíces —hijos y nietos— en su país de acogida. Entonces, les queda la añoranza.

Se ha dicho que el siglo XXI será el de la naturaleza o el medio ambiente y la tecnología. Si como parece será realmente así, el mundo rural tiene ante sí una oportunidad, pero a la vez un reto, que viene cargado de problemas. Tenemos el paisaje, la naturaleza, pero nada haremos sin las personas; sin las gentes que trabajan la tierra: agricultores y ganaderos. En un concejo rural como lo es Cabranes, y en un pueblo como Torazu, que en los años 80 acogió un movimiento de inquietud y reflexión ante el futuro del medio rural —Encuentros en Torazo—, quiero hacer un llamamiento, que debería ser ya un clamor, para alcanzar un pacto por el mundo rural, que debería comenzar con la implantación plena de las nuevas tecnologías en las zonas rurales. Es necesario que todas las administraciones públicas, y sobre todo la sociedad urbana, entendamos y asumamos, con responsabilidad, que la pervivencia del paisaje rural y la preservación del medio ambiente necesitan de la solidaridad del mundo urbano hacia lo rural. La globalización ha colocado el centro de toma de las decisiones lejos de estos pueblos. El momento actual subraya también el que se anuncia como problema del siglo XXI: la economía es global, pero la política es local. ¿Qué podemos hacer desde aquí? Yo me siento obligado en un día como hoy a decirlo: necesitamos un pacto por lo rural de las regiones y territorios como Asturias, que nos haga más fuertes en la Unión Europea y en el mundo.

En Cabranes hemos dado en estos años algunos pasos para afrontar este futuro. Aquí en Torazu, la colaboración de una dinámica sociedad civil, las actuación de la administración autonómica y local y la apuesta de la inversión privada es hoy una realidad constatable, que está dando buenos resultados. Quiero agradecer expresamente al Gobierno de Asturias el compromiso que está demostrando con territorios como el nuestro, que necesitan de la solidaridad a la que antes me refería. Permítanme decirles, también, que me siento orgulloso, como Alcalde, por haber tenido la oportunidad de impulsar la mejora de la tierra de mis antepasados, algunos de ellos nacidos en esta misma Prazuela.

Termino, Altezas, expresándoles, nuevamente, nuestro afecto e invitándoles al regreso, que siempre es motivo de alegría. ¡Qué contentu y gozu, hai pe les quintanes, al ver tantu fiu golver a Cabranes!, decía sobre el regreso de los emigrantes nuestro Jesús Arango.

Altezas, vuelvan a Cabranes, para probar la boroña o arroz con leche, o cuando necesiten reencontrarse con el paraisu verde.

Y permítanme terminar diciendo hoy, con más fuerza y emoción que nunca,

¡Viva Torazu, viva Cabranes y viva Asturias!

Muchas gracias.

Palabras del presidente de la Asociación Cultural Incós, D. José Antonio Martínez

Altezas, Autoridades, Miembros de la Fundación PRINCIPE DE ASTURIAS, Vecinos de Torazo, Señoras y Señores:

Bienvenidos a Torazo. Os lo diré con la palabra que me hubiera sugerido nuestra inolvidable María Josefa Canellada: espero que la estancia entre nosotros os resulte afayaíza, y que guardéis vuestra visita a Torazo en el cajón de los recuerdos gratos. Teneros aquí, hoy, nos hace inmensamente felices. Compartir esta concelebración de los valores humanos más elevados y la asturianía con Sus Altezas y con todos ustedes nos colma de alegría.

Altezas: nos habéis concedido el que, sin duda, será el día más grande de Torazo. Permitidme que manifieste la gratitud y el orgullo que sentimos por la forma justa en que representáis a la España actual, democrática y próspera, en el mundo.

Los vecinos de Torazo agradecemos a la Fundación PRINCIPE DE ASTURIAS el premio que nos han otorgado. Torazo se siente reconocido con esta distinción. Nuestro agradecimiento es infinito. Prometemos honrar siempre el galardón que acabamos de recibir.

Si Torazo ha merecido este honor, es debido a que ha encontrado la colaboración necesaria para hacer realidad su sueño. En este acto quiero dejar constancia de la ayuda que nos han proporcionado las administraciones públicas, entidades privadas, medios de comunicación y muchas personas, a quienes tenemos ya entre nuestros mejores amigos. Su nombre debería figurar aquí y quedar anotado en el libro de los afectos de Torazo.

Queremos compartir la alegría que nos produce el premio con ellos y con todos los vecinos de Cabranes, nuestro querido concejo.

El pueblo de Torazo está hoy reunido, pero no al completo. Algunos de sus vecinos están lejos. Son una parte inseparable de nosotros. Sentimos su marcha y celebramos su regreso cada vez. Quiero tener un recuerdo para ellos. Siento que están disfrutando de esta ocasión única y noto su presencia, como si estuvieran aquí. El premio que nos habéis concedido nos ha unido aún más.

Torazo es un pueblo con raíces muy profundas, que vive sus avatares con apego a las tradiciones. Las conservamos y las cultivamos con absoluta certidumbre. Son nuestras señas de identidad, hacen que nos sintamos más cohesionados y más seguros.

Pero Torazo no es un pueblo dormido en el pasado. En distintos momentos de su historia ha demostrado su determinación para abrirse al progreso, asumir retos e innovar. Recientemente, hemos vuelto a dar prueba de ello.

El futuro pintaba en tonos decadentes, como para tantos otros pueblos de Asturias. Y entonces se produjo reacción. En las últimas dos décadas hemos puesto en marcha múltiples iniciativas que han servido de estímulo las unas a las otras. Empezamos por crear un espacio de conversación pública en el que pudiéramos deliberar sobre nuestros problemas. Eso fue Encuentros en Torazo. Luego buscamos nuevos horizontes económicos más allá de la maltrecha ganadería. En la actualidad, el tejido económico local se está ampliando a partir de varias empresas de servicios creadas en los últimos años.

Mantuvimos viejas tradiciones, como la procesión de ramos, cuya continuidad está asegurada por la centenaria Cofradía del Carmen, y la Jira de Incós, que organiza la Asociación Cultural y Deportiva El Berizu, promotora también de la Subida al Picu del mismo nombre, Incós, monte que nos guarda y protege, y es todo un símbolo para los vecinos de Torazo.

Renovamos otras tradiciones que se habían debilitado, como el juego de los bolos y el Festival de la boroña, impulsado, como la verbena del Carmen, por la Asociación de Festejos. Estas agrupaciones, a las que se une la Asociación Cultural Incós con diversas actividades, animan la vida social del pueblo y refuerzan nuestro espíritu comunitario.

Finalmente, hemos reformado la casa común que habitamos, algo deteriorada por el paso del tiempo. El nuevo Torazo, que por otro lado es el mismo de siempre, luce colores enérgicos en su fachada; sus calles pavimentadas y limpias permiten un tránsito cómodo y agradable, e invitan al disfrute del trasiego cotidiano; una dotación básica de servicios públicos facilita el quehacer diario. A través de Internet difundimos al mundo entero cómo fuimos y lo que somos hoy. El resultado de este esfuerzo colectivo es que los vecinos de Torazo ahora estamos más confiados en nuestra capacidad y nuestras posibilidades. Torazo es, al fin, aquel lugar donde vivir que quisieron para nosotros, y por el que tanto lucharon, nuestros padres y abuelos.

Nuestra motivación constante, de igual manera, es el futuro. Todo lo hacemos pensando en el porvenir de Torazo. Aspiramos a que nuestros hijos y nietos tengan la oportunidad, si lo desean, de vivir aquí, en esta Asturias profunda, sin sacrificar por ello sus ambiciones, ni sentirse apartados del resto del mundo.

El premio «Pueblo Ejemplar» de Asturias es un acicate muy especial que nos impulsará con fuerza a perseverar en este empeño.

Las emociones que hoy andan sueltas, mañana se recogerán y volverán a su estado habitual de contención y reposo. Cada uno, y todos juntos, escribiremos otra vez nuestra vida en prosa, con el esfuerzo y tesón acostumbrados. Por lo demás, para los vecinos de Torazo este día que nos habéis dado no se acabará nunca.

Altezas, a todos, muchas gracias.

Palabras de S.A.R. el Príncipe de Asturias, D. Felipe de Borbón

Cada año desde hace 28 vengo a nuestra querida Asturias y os puedo asegurar que uno de mis mayores deseos que se mantiene desde el primero es el de conocerla más a fondo para así quererla cada vez más, pues, como bien sabéis, sólo se puede amar aquello que se conoce. La entrega del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias me ha permitido recorrer sus valles, sus aldeas, sus bosques centenarios, sus costas, sus caminos y sus montes y en cada visita he descubierto una nueva luz, un nuevo y diferente colorido, otro lugar de sorprendente belleza.

Ahora tengo la fortuna de viajar en compañía de la Princesa. Juntos, además de recorrerla, procuramos encontrar la ocasión de conversar con vosotros y de conocer vuestros anhelos e inquietudes, que siempre expresáis de manera admirable, con una cercanía y una franqueza que agradecemos y apreciamos como una de vuestras mejores virtudes.

Nuestra presencia hoy aquí, en Torazu, es una nueva ocasión para profundizar en esos propósitos, y queremos en primer lugar daros las gracias de todo corazón por habernos recibido con tanto cariño.

La Princesa y yo nos sentimos felices compartiendo con vosotros estas horas, pues entendemos muy bien vuestra alegría y vuestro orgullo por haber logrado, después de siete años de unión y de ilusionado trabajo, el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias.

Os damos, por ello, a todos nuestra enhorabuena. En primer lugar, a los componentes de la Asociación Cultural Incós, promotora de la candidatura, y a quienes trabajáis en distintas asociaciones e iniciativas (en especial, la Cofradía del Carmen, la Asociación de Festejos y la Asociación El Berizu), con el apoyo constante del Ayuntamiento de Cabranes.

Habéis demostrado, con tesón y esfuerzo, vuestra capacidad para mantener vivo en el tiempo el deseo de mejorar, de hacer las cosas bien, de proyectar con ilusión el futuro. Un futuro que, en un mundo tan cambiante, difícil y tan lleno de oportunidades como el que nos ha tocado vivir, vosotros queréis construir sereno, apacible y seguro para vuestros hijos. A él sólo se puede llegar dignamente si no olvidamos valores y consejos como los que nos dejó Jovellanos, quien nos advirtió del peligro de trabajar tan sólo para conseguir un beneficio particular y rápido, fruto de una ambición malsana; él nos enseñó, también, que el trabajo bien hecho, aquel que nos honra, es el que se esfuerza por alcanzar, además del bienestar privado, la prosperidad pública y una vida íntegra para todos.

El deseo de mejorar, asentado en el orgullo por un pasado digno de ser preservado, es muy activo en Asturias, tal vez porque los asturianos habéis entendido con lucidez siempre que el progreso debe ir de la mano del recuerdo agradecido, del cuidado de todo lo mejor de vuestro patrimonio rico y ancestral, como lo habéis hecho vosotros. Un claro ejemplo de ello es el interés que habéis puesto en la conservación de los hórreos y paneras que tanto identifican, embellecen y hacen único el paisaje de Asturias.

En Torazu, como en muchos otros pueblos y aldeas de Asturias y de España, ha tenido una gran influencia la experiencia tantas veces amarga de la emigración, el dejar vuestra tierra y vuestros seres queridos para iniciar una vida lejos de aquí, buscando nuevas oportunidades y nuevas esperanzas, pero nunca olvidando a la patria querida.

Muchos de los que tuvieron que vivir estas circunstancias consiguieron prosperar con gran esfuerzo y ayudaron de manera generosa al progreso de nuestro país y de los pueblos que los vieron nacer, hasta convertirse en un factor de avance económico y social de extraordinaria importancia.

Por eso nuestro pensamiento, lleno de gratitud y de emoción, está hoy unido a todos ellos, y especialmente a todos los hombres y mujeres que, nacidos aquí, desde Argentina, Cuba, México, República Dominicana y otros países recuerdan con añoranza aquellos años de su infancia, cuando vivían protegidos por este paisaje hermoso, por el silencio y la niebla, por la maravillosa panorámica de los Picos de Europa y el monte Incós.

Tantas personas que hoy estarán pensando con melancolía en su Torazu del alma y que en un día tan especial como este, recordarán con ternura a sus padres, a sus abuelos, a sus maestras y maestros, a quienes los ayudaron a dar los primeros pasos en la vida y que un día los vieron partir con el dolor prendido en el corazón. Recordarán a todos los que se quedaron y esperan cada año el regreso de los suyos. Y se preguntarán, quizás, como lo hacía desde México el poeta y emigrante Alfonso Camín con estos hermosos versos:

Si soy el roble con el viento en guerra,

¿cómo viví con la raíz ausente?

¿Cómo se puede florecer sin tierra?

Con la misma devoción, con la misma esperanza, sin ahorrar sacrificios, tendréis que trabajar los más jóvenes. Con la mirada puesta en el futuro, escuchando los ecos del pasado, aprendiendo de él para construir juntos una vida próspera y en la que, además, la tradición y el respeto a la herencia recibida sigan siendo vínculos indestructibles de vuestra identidad.

Aunque afortunadamente las condiciones de vida de las zonas rurales son hoy más benignas y esperanzadoras que antaño, lo cierto es que una parte de la juventud busca fuera de ellas las oportunidades de prosperidad personal y profesional que no encuentran en su tierra. Estos procesos es necesario convertirlos en nuevos retos, pues en nuestros campos queda mucho por hacer.

En los tiempos actuales, la actividad agraria aún puede y debe ser un soporte esencial de la economía, y jugar un papel fundamental en la conservación del paisaje y del medio ambiente, y en la lucha contra el cambio climático. Así se promoverán nuevas actividades, aprovechando las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías para producir bienes y servicios con el mínimo impacto ambiental y el mayor valor; actividades que desborden el mercado local y sean capaces de insertarse en la economía global.

Y ello sólo será posible si los jóvenes aceptáis el reto de emprender, de innovar. Si trabajáis para alcanzar una vida en la que nada os aleje del tiempo en que vivimos, de los avances científicos y técnicos, del bienestar. Una vida, en definitiva, plena. Por ella lucharon vuestros antepasados. Por ella, para que vosotros la disfrutárais, se sacrificaron. Vosotros debéis ser ahora merecedores de su esfuerzo y su entrega. Sólo así seréis también algún día los depositarios de la ejemplaridad que hoy premiamos en Torazu y solo así os mirarán vuestros hijos y nietos con el mismo orgullo que vosotros miráis a vuestros abuelos y padres.

Me gustaría recordar con gratitud y cariño a todos los que han presentado sus candidaturas a este Premio, y en especial a quienes llevan, como Torazu, varios años haciéndolo, así como al pueblo de San Salvador de Valledor, en Allande, que ha quedado finalista en esta edición.

Asimismo, doy las gracias al Jurado, que de nuevo ha llevado a cabo su difícil cometido con altura de miras y responsabilidad. Y al Gobierno del Principado, por apoyar esta iniciativa de la Fundación que tan entrañables momentos nos ha proporcionado a lo largo de los años.

La Princesa y Yo queremos, por último, deciros que nunca olvidaremos estas horas que estamos pasando en vuestra compañía. Gracias de todo corazón por mostrarnos vuestros proyectos para el futuro y por el cuidado con el que conserváis vuestras tradiciones y vuestro entorno. Gracias por querer compartir con nosotros vuestros sueños. Y enhorabuena, de nuevo, por este Premio, tan merecido.

Muchas gracias.

Fuente: Fundación Príncipe de Asturias - EuroWeb Media, SL.

Dirección:


Dirección postal: Torazu. 33535 Torazu (Concejo de Cabranes). Asturias (España)

Dirección digital: 8CMP8WW7+WH

Referencia EuroWeb:


03330090508 1000000 0333009 150563 1011000 033300905 1011006

Derechos de Propiedad Intelectual e Industrial


EuroWeb Media, S.L., es el único titular de los derechos de propiedad intelectual e industrial de las fotografías, visitas virtuales y textos que muestra en sus sitios web. En consecuencia, no está permitido suprimir, eludir o manipular el aviso de derechos de autor («copyright») y cualesquiera otros datos de identificación de los derechos de EuroWeb Media, S.L. Asimismo está prohibido modificar, copiar, reutilizar, explotar, reproducir, comunicar públicamente, hacer segundas o posteriores publicaciones, cargar archivos, enviar por correo, transmitir, usar, enlazar / linkar, tratar o distribuir de cualquier forma la totalidad o parte las fotografías, visitas virtuales y textos si no se cuenta con la autorización expresa y por escrito de EuroWeb Media, S.L. EuroWeb Media, S.L. siempre publica una obra fotográfica compuesta por un número variable e indeterminado de fotografías que forman un conjunto único, inseparable e inmodificable como se considera en el artículo 10 de la Ley de Propiedad Intelectual española.